Llevo diez años de profesión, dedicándome a un mundo tan bonito como es la nutrición. En mi día a día, hay que tener una virtud fundamental: ¡la escucha!

En este tiempo he escuchado a muchas personas, tanto mujeres, como hombres y eso ha creado en mi una posición propia, clara y definida respecto al feminismo. ¡Y no pueden tener más razón!.

Escucho y compruebo a diario, como las mujeres están en clara DESIGUALDAD.

Y es algo que compruebo tanto en mis consultas con mujeres como las que tengo también con hombres. ¡Sin generalizar!, pero es evidente que ellas aún siguen sufriendo determinadas situaciones, que a los chicos nos cuestan ver (tengo miedo a salir a hacer ejercicio cuando a partir de las 18.00 en invierno se mete la noche…)por ejemplo.

Damos por asumidos ciertos roles, por que sí, porque así lo vivimos, lo vimos o nos lo enseñaron. Y quizá, ya va siendo hora de detenernos, y ver si hoy en día (siglo XXI) esto puede seguir así.

Puedo entender que en aquellas parejas en las que solo una persona trae el dinero a casa, la otra adquiera los roles de cuidados de la casa, familia, compras, etc… (que no son pocas, y así, ¡de gratis!).

Pero en una sociedad donde la mujer se ha incorporado al mundo laboral, el hombre no se acaba de incorporar al mundo doméstico, de cuidados, responsabilizarse de las tareas conjuntas propias de la convivencia…

Veo esto en la consulta diariamente y me cruje la cabeza, ya que la mujer sigue soportando la mayor parte de esas cargas… Las cosas van cambiando, pero ¡os sorprendería lo despacio que van!.

¡Y luego, no tienen tiempo!, no tienen tiempo para hacer ejercicio, para preparar una comida en condiciones, para cuidarse a sí mismas, para ELLAS. Porque claro, tienen que poder con todo, y encima estar supermonísimas…

¡Que esa es otra!. -¿Cual es tu objetivo? – Adelgazar, para verme bien conmigo misma. ¡Como si eso se logrará bajando de peso…!. ¡Pero si no puedes con más, vida mía!. (Menos mal que para esos casos cuento con la ayuda de @ana_robles_psicologa en mi equipo, ¡gracias compañera, por tu trabajo y por enseñarme tanto!).

Y ¡claro!, ahora protestan, se quejan, dicen que no piensan seguir así, que están cansadas de tanto puteo, de cobrar menos, de tener que ser ellas las que renuncien a sus objetivos al ser madres, de tener más difícil alcanzar un puesto de trabajo. ¡DE QUE LAS MATEN!.

Y algunos espabilados, osan a decir, que están locas, que de que se quejan, que no están tan mal, que si es todo un rollo de la política para dividir, que si el feminismo es lo mismo que el machismo, que si enseñando las tetas y entrando en templos pintadas que pretenden conseguir (un secreto: eso es activismo, es una parte del movimiento, que por cierto se ha dado en todas las movilizaciones sociales a lo largo de la historia y pretende eso, visibilizar un problema), que si un hombre tiene que ser, hombre y una mujer, mujer, que si eso es que siempre ha sido así… estas brujas…

¡No hijos no!. ¡Haced el favor!, ¡escuchadlas! ¡Empatizar con ellas!. Y luego, cuando estéis solos, reflexionad, sé que cuesta, se que es difícil reconocer que eres un privilegiado, ¡que eres un machista!. A mi me costó, me negaba, decía que ¡anda, que no era para tanto!, que yo también tenía miedo a veces volviendo solo…(a que me robaran, pero la verdad a que me violaran nunca, ¡fíjate tú qué cosa!)

Pero es que además, no es que quieran fastidiarnos a nosotros, ni estar por encima o tener más derechos, o meternos a todos los tíos a la cárcel, no. Ya sabemos que no todos los hombres son maltratadores, acosadores o violadores, pero el caso es que todas ellas han sido violentadas por hombres. ¡Solo quieren ser iguales!, es lo que significa el feminismo, ni más ni menos, igualdad, entre personas, independientemente de lo que te haya tocado entre las piernas al nacer, ¡que chungo, eh?!.

Y ahora yo también digo ¡que no!, ¡que NO ES NO!, que tenéis razón, y que además muchos chicos, cada vez más, vamos a estar a vuestro lado.

Apoyándoos, haciendo y no ayudando en las tareas, repartiendo en igualdad, empatizando con vuestros miedos cruzando de lado en la calle cuando vayáis solas por la noche para que no nos veáis como a un peligro, condenando una agresión o una actitud inadecuada de un tío (o de una manada) señalando el machismo en nuestro propio entorno, a nuestros amigos, compañeros… Es lo que está en nuestra mano para ser aliados y apoyar vuestra lucha. Porque…

¡El futuro será feminista o no será!.

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